Voces de quienes arman la cartelera
Llevamos tres meses publicando nuestra programación de microteatro en la agenda y las salas pasaron de media entrada a llenar los fines de semana. El formulario de convocatoria es claro y el equipo responde rápido cuando hay que corregir un horario.
Usé la guía de salas independientes para armar una ruta de conciertos un sábado y encontré tres espacios que no conocía, aunque vivo acá hace años. La ficha de cada lugar trae datos reales: capacidad, acceso, si hay que reservar.
Publicamos la convocatoria para la feria de cerámica y en dos semanas llegaron más postulaciones que con los afiches impresos. Lo que más valoro es que la agenda distingue entre actividades pagadas y gratuitas, sin letra chica.
Como gestora de una sala autogestionada, necesitaba un canal donde la gente confiara en la información. Acá el calendario se siente curado, no es un volcado automático de eventos. Eso se nota en el público que llega.
El ciclo de poesía que coordinamos apareció en la portada de la semana y la asistencia se duplicó respecto de la versión anterior. Además, el equipo nos avisó con tiempo para mandar la ficha actualizada cuando cambió la sala.
Gestores de salas, feriantes y vecinos que participan en la agenda cuentan cómo funciona el trabajo colaborativo detrás de cada programación.